100 Sideways Miles - Andrew Smith


Quizás Andrew Smith sea uno de los autores preferidos de los blogueros anglosajones. Basta con meterse en la ficha correspondiente del libro en Goodreads y mirar por encima las últimas puntuaciones para darse cuenta que en general no es un libro que les deje indiferente. Y seamos también sinceros, cuesta no enamorarse a primera vista de esta portada tan llamativa. Ahora me toca a mí ser sincera, lo cierto es que empecé a leerlo sin tener casi ninguna idea sobre qué me iba a encontrar en su interior. Tan solo tenía presente la imagen de ese caballo cayéndose desde el cielo. Me imagino que ahora la gran pregunta que se estarán haciendo alguno de vosotros es si de verdad hay algún caballo que se caiga del cielo en este libro y la respuesta es sí. 100 sideways miles es un libro que en su primer cuarto no dejaba de recordarme a otro que leí este mismo año, The shock of the fall (La luna no está en su versión española), y es que los dos personajes protagonistas al principio me resultaron en su conjunto muy similares, o mejor dicho, los problemas a los que se enfrentan a lo largo del sus correspondientes historias se podrían unir en cuanto a la sensación que produce en nuestro interior. 

100 sideways miles es un libro que cuenta con algunos elementos muy peculiares en su interior. Nada más empezar la novela nos encontramos con la siguiente frase: "I am not the only one who sometimes thinks I came from the pages of a book my father wrote", pero esto tiene su explicación lógica. Puesto que Andrew Smith basa la razón de ser de la novela (del padre) en el trauma que sufrió Finn de pequeño -al menos una  de sus consecuencias-. Quizás por eso a Finn no le gusta que nadie le vea sin camiseta, ya que en su espalda hay marcas que salen en el libro de su padre, las mismas que evidentemente tiene él, y no quiere que la gente le haga preguntas estúpidas sobre alienígenas, ángeles o caníbales -elementos que aparecen en el libro de su padre-. Tan solo su mejor -y único- amigo, Cade Hernandez, sabe la verdad sobre esas marcas. Tampoco ayuda mucho que el protagonista de la novela de su padre tenga el mismo nombre que él. Otra de las consecuencias de su accidente es que cada cierto tiempo se queda en blanco, y su cabeza se vacía por completo, sin poder acordarse al principio de las palabras y tampoco de su significado. Seguido de ello viene un horrible dolor de todo el cuerpo y una incontrolable necesidad de decir palabrotas si alguien le dirige la palabra en ese momento. Todo esto comienza con un fuerte olor a flores y entonces el mundo desaparece a su alrededor. 

Pero eso no le impide llevar una vida normal de adolescente. Cade Hernandez y él van juntos al instituto, salen de fiesta, se emborrachan a escondidas del padre de Finn y tienen planeado un viaje para visitar una universidad durante las vacaciones de verano. Al menos ese era el plan. Sin embargo un día Finn conoce a Julia Bishop y su mundo se tambalea un poquito. No, no se trata de uno de esos instalove que hacen poner los ojos en blanco mientras se sufre otra inevitable oleada de elogios hacia lo guapo que es el otro. 100 sideways miles lo hace con dulzura, poco a poco, descubriendo lo encantadora que es Julia a medida que avanza la historia, junto a lo desastre que es Finn si lo miramos desde el punto opuesto. Así que 100 sideways miles no resulta en ese aspecto pesado de digerir. Pero sí que es cierto que se convierte en uno de los pilares base de la novela hasta su mismísimo final. Andrew recrea también con precisión una relación de mejores amigos con todo lo que ello conlleva. Confesiones nocturnas, secretos revelados que nos tenemos miedo de contar a nosotros mismos, alguien que nos entiende y alguien a quien comprendemos.

100 sideways miles es un libro en el que no pasan muchas cosas pero eso no importa -mucho-. Hay varios viajes curiosos, situaciones muy embarazosas para Finn, y una historia que sigue un ritmo un poco disperso pero vamos a decir que lógico para su inevitable golpe final. Y es que si hay algo por lo que se caracterizan los libros como 100 sideways miles no es justamente por su contenido sino por las sensaciones que despierta en el lector. Andrew Smith recrea con simpleza y a la vez cierta destreza los sentimientos que azotan el corazón de todo adolescente y que todos recordamos -y algunos que ni siquiera ahora hemos olvidado-, el no entender este mundo, el de no encajar, el de ser diferente (un poco más justificado en el caso de Finn). También los primeros besos y el primer amor, el primer desgarro en el corazón. Otra de las cosas que más me han llamado la atención es que Finn no mide las cosas en tiempo, sino en distancia. Para él no hay minutos, sino distancia, distancia y átomos. Átomos que quizás provienen de la misma estrella y por eso desean volver a estar juntos, así es como describe Finn el deseo de besar a Julia. 100 sideways miles es, en resumen, un libro tierno y dulce, bonito, ideal si buscas algo un poco más tranquilo y fácil de leer. También es un libro que, como decía al principio, es recomendable para los que hayan disfrutado en su momento con The shock of the fall, aunque las similitudes no tienen que ver con la trama precisamente. Por último tengo que decir que el nivel de inglés es bastante asequible, por lo tanto es una lectura recomendable para los que intentan leer algo que no sea en el español.

  
Simon &​ Schuster / 288 páginas / 17.99 $
Finn Easton sees the world through miles instead of minutes. It’s how he makes sense of the world, and how he tries to convince himself that he’s a real boy and not just a character in his father’s bestselling cult-classic book. Finn has two things going for him: his best friend, the possibly-insane-but-definitely-excellent Cade Hernandez, and Julia Bishop, the first girl he’s ever loved. Then Julia moves away, and Finn is heartbroken. Feeling restless and trapped in the book, Finn embarks on a road trip with Cade to visit their college of choice in Oklahoma. When an unexpected accident happens and the boys become unlikely heroes, they take an eye-opening detour away from everything they thought they had planned—and learn how to write their own destiny.

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4 Responses to 100 Sideways Miles - Andrew Smith

  1. Tengo winger en casa, del mismo autor, asi que creo que me gustaria leerlo !

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  2. Es de mis escritores favoritos y no he leído nada suyo JAJAJAJAJA No, en serio, tengo que leerlo.

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  3. La portada es así como fascinante y perturbadora a la vez. Tiene buena pinta y me gustan las historias que buscan transmitir y remover al lector. Que esté en inglés me tira un poco para atrás (soy extremadamente lenta leyendo en este idioma), pero si dices que no es muy complicado le tendré en cuenta para futuras lecturas :3

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  4. Tiene muy buena pinta, me lo apunto, me quedo por aquí y te sigo
    Besos :)

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